¿Cuál es el punto de este espacio?


Sin intención de ponerme a predicar, Jesucristo señaló entre sus enseñanzas que “nadie es profeta en su tierra”[1]. En Chile, como buenos cristianos nos tomamos demasiado en serio esta declaración. Los artistas deben salir del país para ser reconocidos como grandes al volver[2]. Los que se quedan, por su parte, deben enfrentar una serie de penurias tales como la falta de dinero (no pueden vivir de su arte, deben tener un trabajo complementario), las críticas de las generaciones más antiguas (que siempre dirán que su generación fue mejor, aunque sabemos que no es así) y otras muchas más.

En este espacio planeo que hablemos de artistas, especialmente músicos, que además de estos problemas deben soportar injustas críticas por no ser conocidos. Este es el caso de América Paz, bajista, compositora y cantante nacida y crecida en nuestro país, heredera de una dinastía de músicos y cuya fama ha forjado paulatinamente. Hija de Jorge Soto y Sol Domínguez bajista y cantante respectivamente de la banda folclórica Soy y Medianoche. Pese a su origen musical, ha fundado su carrera en base a sus propios méritos, siendo considerada por MusicaPopular.cl una “virtuosa solista del bajo activo de seis cuerdas”.

A partir de aquí, sería interesante leer descubriendo a América por medio de este link

América ha incursionado, además, en una serie de estilos musicales, entre los que destaca el pop y el rock, es reconocida a nivel musical por su ritmo funk caracterizado por su origen afroamericano y el uso del bajo como instrumento principal. Aunque este género musical se adscribe a una filosofía, por así decirlo, epicúrea, América intenta por medio de este transmitir un mensaje de “lucha por el amor y la justicia”. Es precisamente por este tipo de mensajes optimistas, sumando a su apariencia de chica kawaii[3]que su recepción en un ambiente más “intelectual”, distante de lo musical, suele ser de desaprobación por desagrado[4].

A nivel cultural y nivel académico sus composiciones no han sido estudiadas, mientras que, en el ámbito musical, su análisis no va más allá de conversaciones de copas entre amigos que saben del tema[5]. No obstante, en esta investigación me propuse demostrar su valía al menos desde mi posición de estudiante de Letras y mujer amante del funk. Y es que, luego de un tiempo escuchándola con atención, he notado que América reescribe en sus letras una serie de tópicos ligados a la teoría de género. Entre estos destaca el empoderamiento de la mujer desprendido de su rol tradicional, más específicamente el de la relación mujer-naturaleza.

Pese a las apariencias hace honor a su segundo nombre, América Paz pacifica el actual conflicto entre la postura feminista de la cuarta ola caracterizada por su violencia[6] y el rol de la mujer como naturaleza definido en el heteropatrarcado. Para ello, su música, aparentemente casual y muchas veces optimista, se encuentra llena de pistas al oyente que permiten comprender al sujeto enunciativo como una mujer moderna. Esta, si bien mantiene sus rasgos normativos de feminidad y heterosexualidad, no se trata de una fémina heteronormada. Admite una actitud de independencia sexual y de búsqueda de la felicidad personal sin la dependencia de un sujeto masculino, quien a su vez pasa a tomar la forma de objeto y no de propietario como es tradicional en el sistema enunciado previamente.

Para más detalles al respecto no se pierda nuestra próxima entrada ¡lo esperamos!


[1] Lucas 4:24

[2] Véase Mon Laferte

[3] El término kawaii fue tomado desde la lengua japonesa y significa literalmente “tierno”. En Chile, sin embargo, adoptó una connotación diferente ya que fue relacionado a los otakus, o personas cuyo hobbie se relaciona a la cultura de animación japonesa (animé) y manga (historietas homologables a cómic japonés). Kawaii en nuestro país, sumado a “tierno”, puede definirse como persona que presenta algún rasgo otaku en su out fit o en su manera de ser, pero siempre ligado a la idea primaria de ternura. Por ejemplo, el rasgo kawaii de América se presenta en todo su esplendor en la carátula de su álbum Kamikaze, en la cual aparece con kimono, ropa típica de Japón, rodeada de dibujillos indudablemente tiernos y caracteres nipones.

[4] Carreño, Rubí. Comunicación personal, 27 de marzo de 2019.

[5] Respecto a su música, América presenta una serie de adeptos underground, entre los cuales destacan estudiantes de música. En lo personal, he tenido acceso a algunas críticas técnicas de alumnos de música de Instituto profesional Escuela Moderna de Música y Danza, amigos que aún no poseen (y probablemente no deseen poseer) un espacio donde expresar críticas y opiniones al respecto. En conversaciones de copas se han sorprendido de las malas críticas de las que hablo y me han dado fe de que, si bien la técnica vocal de América no tiene mucho que destacar, su dominio del bajo y capacidad de improvisación merecen más reconocimiento del que le ha sido dado.

[6] Ducaroff, E. “Sexos, géneros, teorías y política: beneficios y riesgos en esta cuarta ola feminista”. Auditorio de Letras, Santiago de Chile. 19 de marzo de 2019. Conferencia.

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Naturaleza Urbana en el Funk


            Sabemos que el funk es un género de origen urbano estadounidense cuyo principal objetivo es la fiesta y la liberación de los cuerpos por medio del baile. Entonces no es tan descabellado de mi parte verlo como un catálogo de la naturaleza urbana ¿o si? Me explico antes de que me lancen piedras por darle una lectura más profunda a algo mundano. Veamos primero qué involucra la naturaleza urbana, hay que tener claro qué es lo que vemos de natural en la “jungla de concreto”. Como nueva citadina he notado que, al menos en Santiago tenemos plátanos orientales, palomas y ratones, gatos y perros, la rivera del Mapocho, y si vamos a la vega frutas y verduras. Además, tenemos la luna por las noches y a falta de estrellas (aunque deja de ser natural) un montón de luces naranjas que ahora se están cambiando por led, así que también blancas. ¿A qué voy con esto? A que al menos en el funk chileno, al hablar de las travesías por las calles y las fiestas, necesariamente hay una relación con esta naturaleza[1].

Comenzando con las frutas, que generalmente se relacionan a lo sensorial y el placer mundano, es decir, a lo terrenal y el goce, son tomadas por el funk como relacionada a las fiestas. Podemos comprender esto desde nuestro más popular grupo Chancho en Piedra con su “El Durazno y El Melón”, hasta la ya mencionada América Paz en su juego de palabras con “La Pera”. En la canción de los Chancho, cantan una discusión entre amigos de un tema muy trascendental (es ironía)[2], la eterna dicotomía entre los partidarios del melón con vino[3] y el ponche de durazno[4]. La misma canción señala que “no lleva a ni un lado esta discusión” ya que de todas maneras la idea es embriagarse con amigos bebiendo vino y olvidando las penas de amor. La idea desde el inicio fue disfrutar de frutas y alcohol.

Similar relación aparece en el tema de América, donde se hace un juego de palabras entre “andar con la pera”[5] y comerse la pera. El constante verso “la pera se mastica con groove” nos indica que la mejor manera de pasar el estado de la pera es olvidando las penas por medio del festejo. Un verso que en lo personal me encanta para ligar esta idea es “recuerda que la vida sigue avanzando”, es decir, si pasa algo malo es mejor aprender de ello para dejarlo atrás y por mientras no complicarse la vida. De ahí los versos cantados por Lalo Ibeas[6]: “si la pera se termina viene otra muy pronto / mastico cualquier fruta la transformo yo en polvo” que dan final al tema y a la reflexión sobre el asunto.

Cambiando de tema, si hablamos de animales ¿quién no ha visto un ratón en el metro alguna vez? Ellos son la razón del amor que en las ciudades tenemos por los gatos, amor que América también comparte y refleja en sus canciones “El ratón” y “Kira”. Para el caso del primero, pueden aclararse dos cosas, comenzando con el desplazamiento del ratón ¿es acaso menos digno de vivir por ser un animal asociado a las alcantarillas? Esta reflexión se desprende precisamente del coro “pobre ratón, ¿dónde te has metido? / en esta casa no eres bienvenido”. Y en segundo lugar, se puede comprender la voz de la cantante de dos formas: como una mujer en cuya casa entró un ratón y como una gata cazándolo. Esto ultimo es una opinión puramente personal pero el coro me suena en los tiempos al lento acecho de un gato antes de saltar (pondría una referencia pero creo que internet tiene suficientes gatos).

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Finalmente, respecto a “Kira”, una canción de menos de dos minutos resume a la perfección la relación humana/gato en la ciudad. Es una voz cantando a su gato llamado Kira que, cual perro, la espera en la puerta al volver. Estos felinos han sido relacionados por siglos a las mujeres solterona o las viejas brujas, pero hoy son parte de la vida en la ciudad. No solo espantan a los ratones (y se comen a las aves cuando no los vemos)[7]sino que también son la compañía que necesitamos en una ciudad llena de gente sola. La vida agitada y llena de excesos se olvida en el momento en que al llegar al hogar están los Kiras esperándonos.

Podría estar escribiendo todo el día respecto a la naturaleza urbana, especialmente a la que se refleja en el funk, pero creo que eso será motivo para otra entrada. Por ningún motivo he querido decir que la naturaleza urbana sea mejor, no vayan a malinterpretarme, pero si digo que merece ser apreciada y respetada tanto como la demás. Después de todo, estamos hablando de algo que los propios humanos creamos, la vida se adaptó a nosotros en estos lugares y en consecuencia es nuestra responsabilidad. El hecho de que nos rodee una naturaleza práctica y envasada como lo es la futa o una desagradable como el ratón y su cazador felino, no significa que podamos despreciarla. Por eso mi consejo en esta ocasión es que sean más atentos a lo que los rodea… y que no maten al pobre ratón, él no tiene la culpa de vivir en la alcantarilla, si no lo quieren ver, espántenlo y solo volverá a su casa.


[1] A partir de aquí les pido que cuando aparezca un link lo clickeen ya que los llevará la música de la que estoy hablando

[2] O tal vez no lo es…

[3] Trago popular en las fiestas de Chile. Consiste en abrir un melón desde la base, quitarle las pepitas y rellenarlo con vino blanco para luego beberlo con una bombilla. La idea es que el jugo del melón se mezcle con el trago generando un sabor dulce en la mezcla.

[4] Similar al trago anterior, el ponche de durazno consiste en mezclar duraznos en conserva en cuadritos con vino blanco. Puede beberse en el mismo tarro de estar en una fiesta.

[5] En Chile, andar con miedo sea por cobardía o por mala suerte.

[6] Precisamente el cantante de Chancho en Piedra

[7] Si va a dejar a su gato suelto póngale un cascabel para que no coma aves, ellas también merecen vivir.

Intro: al igual que un disco, iniciemos un blog. El funk y América Paz

La música es algo que a prácticamente todos nos gusta. Es lo que nos acompaña en las alegrías y las tristezas y por consiguiente un importante elemento catártico de nuestras vidas. Hay canciones trascendentales en más de un sentido y otras que pasan “sin pena ni gloria”. En fin, lo que no podemos negar es que todos tenemos un soundtrack en nuestras vidas.

La idea de este blog es que comprendamos las mencionadas sensaciones más allá de todo tecnicismo posible. No hablaremos de escalas, acordes, ni llaves, sino que lo haremos en un lenguaje que todos comprendamos con el fin de gozarlo a nuestra manera. En otras palabras, no hablaremos de la música en sí, también de las historias, sentimientos, recuerdos y demás elementos que nos transmite.

Y qué mejor manera para hablar de catarsis que centrarnos en un género cuyo fin es precisamente el fluir del cuerpo y las sensaciones. No, no hablo del reggaetón, sino que de algo más antiguo y que sin embargo sigue encajando en las discos bajo algunas actualizaciones instrumentales, el Funk.

Les ahorraré la clase de historia y la visita a Wikipedia resumiendo todo en estas breves palabras. Este género surgió a fines de los años 60’s en la cultura urbana afroamericana, creadores de los mejores estilos musicales (si permiten mi humilde opinión). Su principal intención es la del baile por lo que tiene lo mejor del soul, música latina, jazz y R&B. El resultado es este monstruo[1] con pocas melodías, pero mucho ritmo que nos hace a todos mover el trasero o a lo menos la cabeza en cuanto nuestro cuerpo lo absorbe.

Este estilo musical no se encuentra ausente en el país desde el que les escribo. Aquí, al fondo del mapa, en el fin del mundo, también podemos mover el bote, aunque con menos sabrosura debido al frio sureño. Tenemos una serie de bandas reconocidas a lo menos a nivel latinoamericano, pero como yo soy un poquitín porfiada, vengo a presentarles una cantautora dedicada al género que al parecer aun no es digna de entrar en la lista de http://chilefunk.cl: América Paz.

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Imagen tomada de Twitter @amepazoficial

Hija de músicos de la banda folclórica Soy y Medianoche, América ha fundado una carrera en base a sus propios méritos comenzando con tocatas en el metro o las calles hasta llegar a ser considerada una “virtuosa solista del bajo activo de seis cuerdas”[2]. Aunque el funk es considerado por así decirlo con una filosofía epicúrea, esta joven santiaguina intenta transmitir por medio de un mensaje de “lucha por el amor y la justicia”[3].

Dicho todo esto, y a riesgo de volverme latera, hay una serie de cosas teóricas respecto a las temáticas abordadas por América que la hacen digna de un estudio literario (lo siento, es mi trabajo). Esta cantautora es perfecta para analizar temáticas contemporáneas como la violencia respecto a la recepción de contenido artístico. Hoy por hoy muchos movimientos protestan contra un contenido que no sean inclusivos acusándolos de heteronormados, patriarcales, u otros adjetivos con una evidente connotación negativa.

América Paz entra en este ultimo grupo: una mujer cuyas canciones hablan de amores heterosexuales o temas de tan poca trascendencia como su gato ¿tiene derecho a ser destacada en lo académico también? Continúe leyendo las siguientes entradas y comprobará la razón por la que he decidido demostrar que la respuesta a esta interrogante es afirmativa.


[1] Creado como el de Mary Shelley

[2] http://www.musicapopular.cl/artista/america-paz/

[3]  https://www.instagram.com/americapazofficial/